Salir corriendo no es la solución, pero, es lo único que se me ocurre en momentos de desesperación absoluta, momentos en los que no tengo nada y nadie me tiene a mí, momentos en los que siento la necesidad de tener los pies firmes en la tierra, pero, a mi lado una persona que haga elevar mi cabeza hasta el más alto punto del cielo, momentos en los que parezco una cucaracha ante el mundo, momentos como el de hoy.
Sentí que todo se me vino encima, sentí que tú regresaste, tocaste y entraste de nuevo.
Me sentí desprotegida, no se en donde quedo mi escudo, no se quien tumbo mi muro, no se quien escondió mis armas, 
¿Tú?


Evado al mundo, porque es el mundo el que me desequilibra.

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